sábado, 24 de septiembre de 2011

Se fue Fernando Peñuela, uno de los cinco más grandes actores de la historia del teatro del país

El actor apareció muerto en su apartamento de Teausaquillo


Réquiem por Fernando Peñuela, uno de los cinco mejores actores de teatro del país


Aunque para la mayoría del público un actor parece solo existir si salió en televisión, existen algunos como Fernando Peñuela, que dedicó su existencia al teatro, como forjador del largo sueño de La Candelaria.


Para una persona sin mayor nivel de información, toparse con la noticia de la muerte de este actor, de la manera tan burda como la registró El Tiempo, le haría pensar que se trataba de un falso positivo anónimo, de los que cayeron en las epopeyas de Soacha. Pero no. Ni siquiera se tomaron la molestia de ubicar una foto de este grande y tomaron la más vil que se les apareció, logrando lumpenizarlo. No es exagerado señalar que, por lo menos, Peñuela fue uno de los cinco actores más grandes de la historia del teatro en el país, en un sitial que comparte con su ex compañero, César Badillo, hoy dedicado a salir en una que otra película desechable de Dago y con otros como Germán Jaramillo, cuyo vacío todavía se siente en el Teatro Libre, que se duele, dentro de las recalcitrantes y anacrónicas posturas de su director Ricardo Camacho, de verlo en La Bruja, que por lo visto, engrosó la lista de producciones de Caracol que desaparecieron silenciosamente.

Desafortunadamente, los indicios muestran que el artista se habría suicidado. El velorio se produjo en el Teatro La Candelaria el viernes en la noche, en medio de una gran conmoción.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Los 'publis' de Yamhure a las AUC

La labor del publirreportaje, que ni siquiera merece ser considerado como un género, híbrido y desagradable de ver y aún menos digno de leer es plenamente desagradecida. Lo ‘cultivé’ con disimulado servilismo y lo padecí con hemorroides y colon irritable en El Tiempo durante 4 años.

Sin embargo, un remedo de columnista como Ernesto Yamhure, alfil del uribismo, se entregó a él sin pudicia alguna y para hacer de mandadero de Carlos Castaño (¿qepd?) O, como decía Julio E. Sánchez, ‘hoy desde aquí, mañana desde cualquier lugar del mundo’… se habrá operado cual Chupeta y desfigurado quizás y con un bisoñé disparejo pasará de agache por las calle de Tel Aviv, o quizás en un kibbutz se haya metido de voluntario… en fin…

La denuncia fue hecha con valentía por Claudia Julieta Duque en Un Pasquín y muestra cómo funcionaba el control remoto del ex líder de las AUC para pilotear la tribuna de opinión de este personaje.